Hace unos días el president Montilla recibió en su despacho de Palau a sus antecesores, Jordi Pujol y Pasqual Maragall, junto con los ex presidentes del Parlament. El encuentro formalizaba el apoyo al president en las negociaciones del nuevo modelo de financiación. Pero durante el tiempo que estuvieron reunidos, Maragall relacionó el déficit fiscal catalán con el deplorable estado de la red ferroviaria. Estaba sensibilizado por el tema porque la víspera había hecho el viaje en tren más interminable de su vida entre Flaçà y Barcelona. Estaba tan indignado como lo estuvo días después Artur Mas, que viajó de Barcelona a Igualada en los Ferrocarrils de la Generalitat. Tardó más de una hora y media y al terminar la aventura declaró: "Esto no puede ser". Y ahora, el ex president Maragall está decidido a apoyar una iniciativa para recuperar el carrilet Girona-Sant Feliu, que permitiría atravesar el Empordà lentamente pero sin necesidad de usar el coche. ...
... fa més la constància d'una gota que la força d'una onada ... ... el pessimista es queixa del vent, l'optimista espera que canvïi i el realista ajusta les veles ... ... tinc quatre lectors als qui cada dia els dóno les gràcies perquè llegeixen bé allò que jo escric malament ... ... no apostis mai pel cinc perquè cada dos per tres surt sis ...
Subscriure's a:
Comentaris del missatge (Atom)
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada